Ganadores del concurso Luxindex

Ganadores del concurso Luxindex

Nos ha costado, pero ya hemos elegido a los ganadores del concurso de Luxindex de esta semana. Queremos agradeceros a todos vuestra participación, nos ha encantado que compartáis vuestras historias y anécdotas con vosotros, y en más de una ocasión nos habéis arrancado sonrisas e incluso carcajadas.

Tras mucho deliberar, estos han sido los cinco comentarios seleccionados:

M.D.:

Yo reciclo siempre. Bueno, más bien separo basuras, lo de reciclar lo hacen otros o quiero pensar que es así.

Acumulo papeles y cartones en una bolsa de IKEA que está durando bastante para ser de casi usar y tirar. Cuando está llena la llevo al contenedor de al lado de casa y la vacío. Siempre se cae algún cartoncillo de papel higiénico en la operación; no es lo más elegante, pero tampoco lo es mi modelito sacabasuras, o sea que no me importa.

Con el vidrio hago lo mismo pero, como pesa más, lo guardo en una bolsa de rafia de las que venden en el Mercadona desde que dicen que el plástico es malo. Cuando no cabe ni un bote vacío de especias, lo bajo al contenedor.

No me gusta salir de casa sin móvil ni documentación, nunca se sabe qué le puede pasar a una. Sin llaves tampoco, puede ser algo incómodo a la hora de volver. Mi modelito sacabasuras no da muchas opciones para guardar estas cosas, bastante que me hace parecer seminormal, o sea que suelo llevar las llaves enganchadas al dedo índice y, el móvil y la cartera, en la otra mano. Y las dos bolsas, una de papel y otra de vidrio, claro.

Cuando vas con prisas a cumplir tu compromiso con el planeta a veces te dejas llevar por un impulso irrefrenable lanzar con ganas, soltar con desdén y convertir en proyectil toda esa basurilla que ocupaba la mitad de tu cocina. Pero no siempre caes, cuando tiras, en que llevas en las manos algo más que potenciales cuadernos de papel reciclado o nuevas botellas de vino. Y zas, detrás del papel se cuela tu cartera, aunque no el móvil, porque tan lenta no eres y menos mal, que perder la agenda completa sí sería un buen disgusto, que el DNI se renueva y listo, tampoco es para tanto.

En resumen: modelito sacabasuras, cartera perdida en el fondo de un contenedor que parece que solo utilizas tú y horas por delante hasta la visita del camión de la basura. La cartera, la recuperé. La dignidad aún continúa en ese contenedor, a ver si rebusco otro día.

Asunción González:

De siempre he sido muy despistada, y he perdido bastantes cosas, entre ellas la cartera. Sin embargo lo que voy a relatar pasó hace un año y medio aproximadamente.

Fue para el dia de los Inocentes del año pasado, se me ocurrió gastarle una broma a mi marido y le llamé por teléfono diciendo que había perdido la cartera, como no estaba en ese momento se lo dejé en el buzón de voz del móvil, pero con la idea de llamarlo en poco tiempo y decirle que todo había sido una broma.

Sin embargo me surgió una reunión imprevista de trabajo, y olvidé por completo llamar a mi marido.

A las dos horas aproximadamente, cuando la reunión había finalizado, volví a mi puesto y escuche el mesaje que mi marido con voz histérica había dejado en mi buzón, ¡¡había anulado todas mis tarjetas!!

Finalmente la broma se torno en contra mía.

Ladychena:

Una noche cualquiera, primera cita con ÉL. Todo perfecto, vestido cuidado, bolso, peinado, incluso posibles conversaciones para evitar algún posible silencio incómodo (sí, previsora soy).

Una vez estuvimos en el local en el que habíamos quedado, mientras él pagaba la primera ronda de cóckteles (todos rosas y con mucho azúcar) buscando en mi bolso un pañuelo lo noto ¡voy sin cartera! (No tan previsora, por lo visto).

En ese momento le digo que tengo que confesarle algo delicado, “no puedo ir al baño si no es en mi casa”. Él, galante caballero, me acompaña sin rechistar hasta la puerta de casa -a unos 20 minutos andando del sitio en el que estábamos- (no quiero pensar qué pensaría sobre lo rara que podía ser).

Cogí mi cartera, bajé e inmediatamente confesé la verdad, si le hubiera dicho en el local que no la llevaba habría estado obligado a invitarme toda la noche y en una primera cita no me parecía correcto. Nos reímos, y claro, llegó el “¿cómo se te ocurre?”.

¿Resultado? Toda la noche nos estuvimos riendo de la anécdota, y así fue todo más fácil. Una cita genial y sí, era ÉL.

EGR:

Pues yo dejé “perdida” mi cartera en una ocasión. No estaba muy agusto con la persona con la que estaba compartiendo la velada así que ni corta ni perezosa dije un siempre airoso : voy al baño, ahora vuelvo. Si viene el camarero paga que ahí te dejo el monedero. La cartera en sí era una birria así que no me dolió desprenderme de ella, me dolieron más los 4 euros que dejé dentro para pagar un par de cocacolas… y hasta hoy! no volví ni a por la cartera, ni a por las vueltas (si es que las había…) ni a despedirme de aquel tío… hay veces que es importante saber cuando retirarse.

May:

Yo fui a visitar, con un curso que estaba haciendo, una fábrica de conservas y como no me dejaban acceder con el bolso saqué el monedero y me lo metí en el bolsillo de la bata que nos daban para ponernos. En la visita nos subieron por una pasarela para ver el proceso de producción y al asomarme se me cayó el monedero en las cintas de selección. No dije nada porque me daba mucha vergüenza, así que mi monedero, al final, lo enlatarían!!!!

¡Enhorabuena a los ganadores! En breve contactaremos con ellos para hacerles llegar su regalo a casa.

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