5 malos hábitos de belleza que deberías evitar (II)

5 malos hábitos de belleza que deberías evitar (II)

Continuamos con este post en la línea que comenzamos la semana pasada hablándote de esos malos hábitos producto de la pereza que no te hacían ningún favor, hoy prestamos atención a algunas costumbres y pequeñas adicciones que terminarán pasándote factura si no les pones remedio lo antes posible.

  1. Abusar del vino/cafeína/teína/tabaco. No nos adentramos en los riesgos para tu salud, pero sí que incidiremos en que tu sonrisa es tu mejor carta de presentación, y que perderás muchos puntos si su blancura se ve afectada por las manchas resultantes de abusar del café o el tabaco.
  2. Saltarte el serum. Si eres de las que cada noche tiene fuerza de voluntad suficiente como para desmaquillarte de la manera adecuada y aplicarte una buena dosis de hidratante y contorno de ojos, ¿por qué no hacerlo del todo bien e incluir el paso del serum? Te sorprenderá lo mucho que un buen serum puede potenciar los efectos positivos de tu hidratante habitual.
  3. Morderte las uñas. Puede que tu día a día esté lleno de situaciones estresantes, ya sea por el ritmo en la oficina, o por los exámenes finales de la universidad, pero al igual que una bonita sonrisa unas manos cuidadas dicen mucho de ti. Si no confías en tu determinación haz uso de los esmaltes creados para este problema, como el de Mavala, que con su sabor desagradable se encargarán de disuadirte de seguir mordisqueándote las uñas.
  4. Descascarillar tu esmalte de uñas. Otra mala costumbre que acaba por debilitar y deteriorar la superficie de nuestra uña, dejándola cada vez más susceptible de partirse a la más mínima oportunidad. El esmalte de uñas hay que retirarlo siempre con un quitaesmaltes sin acetona (echa un vistazo a este vídeo en el que te explicamos cómo), y es importante que la cutícula y la piel que rodea la uña esté siempre bien hidratada.
  5. Dejar que el estrés sea quien marque el ritmo. Por muchas tareas pendientes que tengas, permítete el lujo de tomarte cada día quince minutos para ti mismo y para desconectar de todo. Cierra los ojos, ponte unos auriculares con tu música favorita y date de vez en cuando algún capricho, como un helado o un poco de chocolate, sin ninguna culpabilidad porque, ¿quién mejor que tú para mimarte cuando más lo necesitas?

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