5 maneras de ponerte en forma en la playa

5 maneras de ponerte en forma en la playa

Puede ser muy tentador pasar todas nuestras vacaciones tumbados al sol y sin hacer más esfuerzo que el de acercarnos al chiringuito de turno para hidratarnos, y no precisamente a base de loción corporal, pero la pereza en exceso puede pasarnos factura y si nos descuidamos demasiado en lugar de souvenires nos llevaremos a casa unos incómodos kilos de más.

Pero como tampoco es cuestión de obsesionarse con el tema, hoy queremos proponerte cinco maneras de cuidar tu forma mientras disfrutas de tus vacaciones, para que hagas ejercicio al mismo tiempo que te bronceas y disfrutas del aire libre. Aumentando tu gasto calórico podrás disfrutar también de una dieta mucho más permisiva, y degustar helados y otros manjares veraniegos sin que tu talla de vaqueros se resienta más de lo necesario.

  1. Juega a las palas. Ya va siendo hora de que les des uso a esas palas que siempre llevas a la playa pero que siempre se quedan olvidadas en el fondo de la bolsa. No hace falta que seas un as en la materia, bastará con que el juego te sirva de excusa para moverte un poco y no pasarte el día sobre la toalla.
  2. Da paseos por la orilla. Te sorprenderá comprobar los efectos positivos de media hora de paseo diario. La arena mojada se encargará de masajear la planta de tus pies, mejorar tu circulación y actuar como exfoliante de las durezas. Es importante que antes de tu paseo te acuerdes de aplicarte protector solar a conciencia.
  3. Camina con el agua a la altura de las rodillas. Si tu zona conflictiva son los glúteos y las caderas, este ejercicio será tu mejor aliado este verano. El agua se encargará de poner la resistencia necesaria para que ejercites solo lo que más falta te hace.
  4. Nada durante quince minutos. Nadar es uno de los ejercicios más completos que hay, no nos cabe ninguna duda. Si vas a nadar en la playa recuerda que el agua de mar puede provocar escozor en los ojos, por lo que es importante llevar unas gafas adecuadas, y un poco de suero fisiológico o lágrimas artificiales para enjuagarnos al terminar.
  5. Ponte unas aletas y bucea. Si te cansas de solo pensar en nadar, seguro que un poco de buce te resulta mucho más relajante. No hace falta que lo hagas en plan profesional: bastará con que te hagas con unas aletas y un esnórquel y disfrutes de las maravillas que se esconden en el agua. Seguro que te anima saber que nadar con aletas equivale a una sesión de pesas concentrada en piernas, caderas y glúteos.

Ya lo sabes, este verano no tienes excusas para dejar de cuidarte.

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