Tipos de calefacción para el hogar

Tipos de calefacción para el hogar

Ya estamos en otoño y en algunos lugares comienza hacer frío, por lo va siendo hora de pensar en tipos de calefacción. Hay distintas opciones de calefacción para el hogar, y, cada una tiene ciertas ventajas e inconvenientes, siendo adecuadas para un tipo de vivienda u otra. Tanto si buscas un poco más de información acerca de calefacción eléctrica, como si prefieres saber más sobre la calefacción solar o de gas, te contaremos todo lo que necesitas saber.

Calefacción eléctrica

Este tipo de calefacción quizás es el más común en los hogares. Existen diferentes tipos de calefacción eléctrica, donde nos encontramos los conocidos radiadores, las calderas individuales, el hilo radiante o los acumuladores eléctricos. Las calderas eléctricas sirven tanto para producir calefacción, como agua caliente. Las hay de dos potencias diferentes, de 220V o de 380V.

Este tipo de calefacción es una energía limpia que no presenta ningún riesgo para la salud, como podría ser el caso del gas, por ejemplo. El suministro eléctrico es continuo, sin que sean necesarias bombonas. Únicamente será necesario ampliar la potencia contratada y pagar los gastos que conlleva su instalación.

Antes de decidirte por este tipo de calefacción es importante que tengas en cuenta cuál es el aislamiento de la vivienda. Si el aislamiento es malo, necesitarás tener la calefacción funcionando durante mucho tiempo, lo que hará que la factura eléctrica se incremente muchísimo.

Este tipo de calefacción es buena idea si tu hogar no es demasiado grande, tiene un buen aislamiento y vives en una zona con un clima no demasiado frío.

Calefacción solar

Cada vez es más el uso de las energías renovables en la actualidad como alternativa a la calefacción de gas debido a su baja contaminación. Una de las principales energías renovable es la energía solar, por lo que la calefacción solar puede ser una buena idea para tu hogar. Se trata de aprovechar la energía del sol para convertirla en calor. Una vez convertida en calor, podremos aprovecharla para conseguir agua caliente, para cocinar alimentos, y, como no, para la calefacción.

La energía solar como una alternativa de calefacción al principio tiene un coste algo elevado, pero, haciendo números, verás que a corto o medio plazo recuperas la inversión y comienza a salirte rentable. Existen dos posibilidades, cubrir la mitad de la demanda energética de calefacción a través de palcas solares, o, cubrir la totalidad de la demanda. Se suele utilizar más la primera opción pues sale más rentable, aunque haya que compaginarlo con otro tipo de calefacción. Los gastos se reparten entre uno y otro tipo, haciendo que sea una opción asequible.

En el caso de que quieras que las placas solares sean suficientes para cubrir todas las necesidades de calefacción, el gasto inicial será mayor, aunque, te despreocuparás de tener que optar por otro tipo de calefacción.

Cuando se ponen placas solares, se puede trabajar con suelo radiante o radiadores, aunque, el suelo radiante trabaja a una menor temperatura, haciendo que el consumo se reduzca.

Calefacción gas

La calefacción de gas utiliza gas natural o gas ciudad. Este sistema está basado en un circuito de agua caliente que va por toda la casa a través de radiadores, calentando la vivienda de manera homogénea. Este tipo de calefacción puede usarse en cualquier lugar, aunque el clima sea muy frío o la vivienda sea muy grande. Una de las grandes ventajas de este tipo de calefacción es que no se reseca el ambiente, como si que ocurre cuando se usa el aire acondicionado.

Este tipo de calefacción solo tiene un inconveniente, y es que necesita revisiones periódicas por parte de la empresa que los haya instalado, así como una limpieza cada año. Además, hay lugares alejados de las ciudades donde no llega el gas ciudad o gas natural, en ese caso, deberías decantarte por otro tipo de calefacción.

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